INTRODUCCIÓN

Los caballos constituyen uno de los más interesantes ejemplos de unión entre un animal y el ser humano. En efecto, desde mucho antes de su domesticación, el hombre se sirvió del caballo como fuente de alimento; los osarios de caballos hallados en el fondo de profundos barrancos en Europa, así como las pinturas rupestres en el Viejo Continente, dan certeza sobre su caza desde decena de miles de años atrás (fig.1).

LASCAUX
Fig.1 Yegua cazada con flechas (caverna de Lascaux, aprox. 15000 AC)

Sin duda alguna, también le resultó ventajosa a los cazadores antiguos la piel de sus presas equinas (la cual, apropiadamente curtida, hasta hoy se la utiliza para vestuario y calzado), así como sus colas y crines (como material de relleno en vestidos y enseres diversos); aún sus huesos fueron usados en la remota antigüedad para fabricar armas para la caza y la guerra, así como útiles herramientas para trabajar diversos materiales.

Ya domesticado, este valioso animal brindó a la humanidad nuevos servicios: su leche (como alimento y, fermentada, como bebida alcohólica), su capacidad de tiro y carga (pensándose que su domesticación se debe básicamente a su utilidad para el trabajo); su velocidad y resistencia, tan útiles para el transporte a largas distancias, para los fieros combates intertribales, para la caza de presas veloces, etc. (fig.2).

Rey asirio
Fig.2 Rey asirio cazando a caballo (aprox.650 A.C.) Se sienta sobre una manta: no se han inventado aún la silla de montar ni los estribos.

Y luego, en tiempos recientes, también sus notables aptitudes deportivas han sido aprovechadas tanto en la guerra como en la paz. En la guerra, desarrollándose en el Medio Oriente el carro de combate (fig.3) y –tras la invención de la montura y los estribos- las fuerzas de caballería que, entre otros ejemplos, hicieron temibles a los ejércitos mongoles. Y en la paz, para las labores propias de la ganadería y la agricultura (arreos, rodeos, araduras, trillas), para el transporte rural y urbano (bestias de carga, tiro de carretones, tiro de vehículos de transporte, montura) y otras actividades -largas de detallar- que facilitaron notablemente el desarrollo mismo de las sociedades modernas.

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Fig.3 Tutankamón en carro de guerra (aprox.1300 AC)

Por otra parte, no puede olvidarse que desde tiempos antiguos el caballo ha dado solaz a los seres humanos, los que adaptaron las capacidades atléticas de este animal a diversos deportes: el polo, la carrera, el salto, el enduro, los movimientos de rienda, las topeaduras y el rodeo chileno son actividades –entre muchas otras- que despiertan interés tanto en sus cultores como en el numeroso público que asiste a los espectáculos deportivos ecuestres.

De igual manera, a pesar del avance de los medios de transporte y del generalizado uso de vehículos terrestres y aéreos en labores militares y de policía, el caballo sigue siendo una herramienta insustituible para las fuerzas de orden y seguridad, tanto en las ciudades como en el ámbito rural, en la cordillera y en el desierto, contribuyendo con su velocidad, resistencia y paso seguro al resguardo de las fronteras nacionales. Finalmente, en esta brevísima síntesis del caballo como animal utilitario, es preciso destacar el uso reciente de este viejo compañero del ser humano en la medicina (hipoterapia), en la cual contribuye especialmente al tratamiento de niños afectados por graves sicopatologías

 

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