LOS CABALLOS EN EL TIEMPO

 

UN BOSQUEJO TAXONÓMICO DE LOS ÉQUIDOS
Dentro de la taxonomía del reino animal, la clase de los mamíferos (Mammalia) posee destacada relevancia. A ella pertenecen, entre otros grupos, el de los ungulados (Ungulata), que congrega a aquellos mamíferos cuyas extremidades terminan en dedos protegidos por cascos o pezuñas. Según presenten dedos en número par o impar, se distinguen entre los ungulados los artiodáctilos (“dedos pares”) y los perisodáctilos (“dedos impares”). Entre los grupos taxonómicos que constituyen el orden Artiodactyla se encuentran especies domésticas como los cerdos, los camellos y dromedarios, al igual que rumiantes tales como vacunos, ovejas y cabras. Por su parte, en el orden Perissodactyla se encuentra -entre otras- la familia de los équidos (Equidae), constituido por los caballos, asnos (burros) y cebras. Todos los équidos son cuadrúpedos herbívoros y poseen un solo dedo funcional enormemente desarrollado, el cual está protegido por un casco.

 

ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LOS ÉQUIDOS
Si bien el tema despierta controversias, la mayoría de los especialistas estima que todos los équidos derivan de un ancestro común (el Eohippus o Hyracotherium), cuyos restos fosilizados fueron hallados en Norteamérica. Este équido primigenio vivió en los grandes bosques existentes en el período Eoceno, unos 50 millones de años atrás (fig.1). Se trataba de un animal de tamaño similar al de un perro mediano, que se alimentaba de hojas de árboles y arbustos (ya que en aquel lejano pasado aún no existían las praderas herbáceas que hoy conocemos) y que poseía 4 dedos en las extremidades anteriores y 3 en las posteriores, los que se apoyaban en almohadillas y no en cascos.

 

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Fig.1 .Se muestran los cambios en alzada, dentadura y anatomía del dedo, junto a la condición de ramoneadores o pastoreadores

Este ser dio origen a varias líneas filogenéticas de équidos comedores de hojas de árboles y arbustos (équidos “ramoneadores”), que se dispersaron por Norteamérica, Eurasia y África. Con el paso de las edades, los équidos sufrieron cambios significativos; entre ellos, se elevó su estatura (“alzada”), sus extremidades se alargaron, su cráneo se afinó, su musculatura se desarrolló, sus dientes se adaptaron a la alimentación con hierbas al aparecer las praderas herbáceas (équidos “pastoreadores”), sus dedos se redujeron a uno sólo, un casco rígido protegió el extremo de cada dedo, adquirieron visión binocular y pudieron dormitar de pie, así como otros perfeccionamientos anatómicos y fisiológicos que le permitieron su larga persistencia evolutiva. Sin embargo, la evolución no fue igualmente exitosa para las diversas líneas filogenéticas: algunas de ellas terminaron por desaparecer, mientras que las líneas sobrevivientes se dispersaron por el hemisferio norte y una de ellas dió origen a los équidos actuales.

En fin, dentro de un período de 50 millones de años,  aquél habitante de los bosques húmedos del Eoceno devino evolutivamente en el caballo, un formidable atleta comedor de pasto de las sabanas y estepas, que fuera domesticado unos 6000 - 8000 años atrás por las tribus nómades que se desplazaban al sur de la actual Rusia, en el área comprendida entre el mar Negro y el mar Caspio.

 

DISPERSIÓN GEOGRÁFICA DE LOS ÉQUIDOS
La familia Equidae posee numerosos géneros fósiles y un solo género actual (Equus), al cual pertenecen todos los équidos vivientes y varios ya extinguidos. El género Equus apareció en Norteamérica hace aproximadamente 2,5 millones atrás. Diversas especies de este género se desplazaron en el espacio y el tiempo dentro del continente americano, como también hacia Eurasia y África. El paso de los antecesores del caballo moderno desde Norteamérica hacia Eurasia se vio facilitado por la existencia de tierra firme entre ambos continentes, ya que durante los períodos glaciales no existió el actual estrecho de Bering. Los caballos antiguos pasaron también a Sudamérica, a través del istmo centroamericano. No obstante, todos los caballos norteamericanos y sudamericanos desaparecieron –junto con muchos otros representantes de la megafauna del continente- durante la gran extinción faunística americana del Pleistoceno. Se desconoce la causa de este fenómeno.

Decenas de miles de años después de tal suceso, los caballos vuelven a tierras americanas con Cristóbal Colón (1493), repoblándose el continente por la importación desde Europa que realizaran inicialmente los conquistadores y luego los colonizadores. Los llamados “caballos salvajes” que se encuentran actualmente en América no son autóctonos, sino descendientes de los que trajeran los europeos y que se hicieron cimarrones al escapar de sus amos y reproducirse libremente en los amplios espacios americanos.

 

LOS ÉQUIDOS ACTUALES
Los équidos antiguos sufrieron cambios mayores a través de las edades, cuando transitaban desde Norteamérica -a través de Siberia y Asia Central- hacia Europa, Medio Oriente y África. Durante tal dispersión se formaron especies del género Equus ya extintas, como también aquéllas que lo representan en nuestra época. Estas últimas son:

1. Caballos (Equus ferus caballus). Durante largo tiempo el nombre científico del caballo doméstico fue Equus caballus. No obstante, al demostrarse que los caballos domésticos actuales y su antepasado salvaje extinto (Equus ferus) formaban parte de  una misma especie, la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica determinó en 2003 modificar el nombre tradicional del caballo, incorporando a la nomenclatura del antepasado extinto la palabra “caballus”, que lo señala como una subespecie doméstica. Las numerosas razas actuales de caballos domésticos, con su amplia variedad de tipos, tamaños y colores, son parte de la subespecie Equus ferus caballus y, en su gran mayoría, deben su existencia a selección humana.

Empero, es importante destacar que existe en la actualidad un auténtico caballo salvaje: el tahki (fig.2) o caballo de Przewalski (Equus ferus przewalskii), del cual sobreviven cerca de 1300 ejemplares en Mongolia y Ucrania, y unos cuantos más en diversos zoológicos del mundo. Es notable el parecido del tahki a los caballos antiguos pintados en cavernas europeas (fig.3). El otro verdadero caballo salvaje moderno fue el tarpán (Equus ferus ferus), habitante de las estepas rusas sudoccidentales y de los bosques abiertos y praderas de Europa oriental, cuyo último ejemplar muriera en el zoológico de Moscú en 1875.

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Fig.2 Caballo de Przewalski (tahki).
Fig.3 Cueva de Chauvet (Francia), 32.000 a.C.

2. Asnos o burros. El asno doméstico es conocido en nuestro idioma con los sinónimos de “burro”, "borrico", “jumento” y “pollino” (fig.4). Se piensa que los asnos domésticos derivan de un asno salvaje del noroeste africano (Equus africanus), que perdiera su estado salvaje durante la época romana. Por un largo período el nombre científicos del asno doméstico fue Equus asinus. Por razones similares al cambio de nomenclatura que sufriera el caballo, el asno doméstico se denomina hoy Equus africanus asinus.

Existen en la actualidad dos grupos de asnos salvajes:
A. Africano (Equus africanus), con escasas subespecies (asno salvaje de Nubia, asno salvaje de Somalia), cuyos ejemplares  han desaparecido casi todos por la caza indiscriminada y por su absorción por cruzamiento con el asno doméstico.
B. Asiático (Equus  hemionus), que se encuentran en diversas regiones del cercano y lejano Oriente. Conforman este grupo de asnos salvajes el onagro ( E.h.onager) del Oriente Medio (fig.5); kulan (E.h.kulan) de Turkmenia y Kazakhstan; dziggatai (E.h.luteus) de Kazakhstan; khur (E.h.khur) de India; kiang (E.h.kiang) de China.

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Fig.4 Asno doméstico
Fig. 5 Onagro

 3. Cebras. Las cebras (fig.6) son équidos salvajes estrictamente africanos, nunca domesticados, que destacan por las rallas blancas sobre fondo negro de su pelaje y su crinera erecta, también rallada. Existen 3 especies de cebras (con varias subespecies): la cebra común (Equus quagga), la cebra de montaña (E. zebra) y la cebra de Grévy (E.grevyi).

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Fig.6 Cebra

 

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