CEBOLLA Y OTROS

Si bien el consumo de especies cultivadas y silvestres de cebolla y plantas botánicamente cercanas se consideran riesgosas para los animales domésticos, sólo unas pocas resultan de interés toxicológico. Entre éstas se encuentran la cebolla cultivada (Allium cepa), el puerro (A. ampeloprasum var porrum), el ajo (A.sativum) y el cebollín o ciboulette (A.schoenoprasum). Estas plantas plantas pueden causar intoxicación en animales mayores (tema analizado en el libro Plantas Tóxicas para el Ganado ) y en animales de compañía. Las especies del género Allium contienen diversos organosulfóxidos en hojas y bulbos, los que al ser ingeridos se transforman en compuestos organosulfurados (especialmente alil propil disulfuro y n-propil disulfuro), que se absorben rápidamente y actúan como oxidantes fuertes sobre los eritrocitos, causando hemólisis. Este efecto no es prevenido por la cocción de la planta.

El daño oxidativo es favorecido por la baja actividad antioxidante de catalasa en los eritrocitos del perro; en gatos, por su parte, la hemoglobina normal es 2-3 veces más susceptible a la agresión oxidativa que la hemoglobina de otras especies. La oxidación de los residuos beta-3 cisteína expuestos en la hemoglobina resulta en la formación de sulfohemoglobina y, siendo ésta menos soluble que la hemoglobina normal, precipita en forma de cuerpos de Heinz que se unen a la membrana de los eritrocitos, incrementando la fragilidad de éstos. Además, el daño oxidativo directo a la membrana lleva también a lisis celular. La oxidación de la hemoglobina origina metahemoglobina, lo cual agrava aún más la hipoxia causada por la anemia hemolítica.

La intoxicación se ha descrito en animales de compañia asociada al consumo de plantas frescas, jugos, suplementos dietéticos, preparaciones en polvo para cocinar, cebollas deshidratadas, pudiendo ocurrir por el consumo único de una alta cantidad del producto, o bien de cantidades menores aunque repetidas. En el primer caso, los signos de intoxicación suelen ocurrir dentro de las primeras 24 horas de la ingestión, demorándose varios días en el segundo caso.

La afección se caracteriza por letargia, debilidad, palidez de mucosas, anorexia, dolor abdominal, vómito, diarrea, hemoglobinuria, ictericia, taquicardia, taquipnea, intolerancia al ejercicio y al frío. Dentro de los primeros días se detecta olor a cebolla o ajo en el aire espirado. El hemograma revela anemia a cuerpos de Heinz y tinción eccéntrica de la hemoglobina (eccentrocitosis), así como la presencia de metahemoglobina y elevados niveles de bilirrubina. En la orina se detecta alta cantidad de cilindros de hemoglobina. La necropsia revela lesiones consustanciales con anemia hemolítica severa, aunque no son específicas de esta intoxicación.

El pronóstico varía según la magnitud de la anemia hemolítica. Para el tratamiento se recurre a la inducción de vómito (si éste no existiese), o bien lavado gástrico, administrando a continuación carbón activado. Las restantes medidas terapéuticas se dirigen a proporcionar soporte general al organismo.

Referencias

Cope RB. 2005. Toxicology Brief:  Allium species poisoning in dogs and cats. veterinarymedicine.dvm360.com/ (Obtenido el 15/06/2016)

(Actualizado el 08/11/2016)

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