DIOXINAS y SIMILARES

Las dioxinas forman parte de un amplio grupo de hidrocarburos aromáticos polihalogenados. Entre ellos, los bifenilos policlorados (PCB) y bifenilos polibromados (PBB) han sido producidos industrialmente para cumplir diversas aplicaciones. No así las dioxinas (dibenzo-p-dioxinas policloradas: PCDD) y los dibenzofuranos policlorados (PCDF), que se forman durante la combustión de diversas sustancias orgánicas. Varios productos han sido prohibidos por contener estas sustancias; entre ellos, el herbicida y defoliante 2,4,5-T (conocido como el "agente naranja" en la guerra de Vietnam), los jabones bactericidas a base de hexaclorofeno y preservativos de madera que contienen pentaclorofenol.

En realidad, más que a una sola sustancia, el término "dioxina" se aplica a una familia de compuestos que incluye a 75 dibenzo-p-dioxinas policloradas (PCDD), a 135 dibenzofuranos policlorados (PCDF) y a 12 bifenilos policlorados (a los que se conoce como "dioxin-like PCBs"). Estas sustancias no poseen utilidad alguna y su presencia como contaminantes ambientales deriva de la incineración o combustión de productos naturales y sintéticos (madera, plásticos, caucho, bencina, carbón, residuos urbanos sólidos, etc.) También se producen como contaminantes en la fabricación del papel, de pesticidas clorados y desinfectantes. Es importante destacar la emisión de dioxinas al ambiente por volcanes e incendios forestales.

Las dioxinas emitidas al ambiente viajan por el aire -a menudo a través de largas distancias- y se depositan en el agua y el suelo. En el agua se unen a elementos particulados en suspensión y al plancton. En el terreno, estas sustancias se depositan sobre las plantas o se unen a las partículas del suelo, de manera que son transferidas a los animales herbívoros a través de los vegetales. Es conocida la bioacumulación de las dioxinas en las cadenas tróficas y su lenta degradación en el ambiente. En los animales y seres humanos, las dioxinas se acumulan preferentemente en el hígado y el tejido adiposo, siendo muy prolongada su persistencia en el organismo. En general, salvo accidentes, el riesgo mayor para la Salud Pública deriva del consumo de alimentos de origen animal contaminados por estos compuestos, particularmente carnes, productos lácteos, peces y mariscos.

La toxicidad de las dioxinas depende del número y posición de los átomos de cloro en el núcleo dioxina. No obstante su cantidad, no más de una docena de dioxinas representa riesgo toxicológico. Entre ellas, se consideran al HCDD (hexacloro-dibenzo-p-dioxina) y al TCDD (tetracloro-dibenzo-p-dioxina) como los representantes más tóxicos de este grupo, constituyendo un riesgo sanitario. Las dioxinas provocan efectos agudos y crónicos.Entre los primeros destacan dermatitis (cloracné) y manchas de la piel en forma de parches, degeneración hepática, depresión inmunitaria e interferencia en la fisiología reproductiva; el carácter teratogénico de estos compuestos, así como el efecto carcinogénico del TCDD, se inscriben dentro de los fenómenos crónicos. También se ha descrito depresión hematopoyética, fotosensibilización (por aumento de porfirinas en circulación), daño renal y descenso de peso no atribuible a baja ingesta de alimentos, tanto en animales de experimentación como en seres humanos crónicamente intoxicados por dioxinas. En pollos y aves de postura se produce retención de líquidos (ascitis, hidropericardio, hidrotórax) por aumento de la permeabilidad capilar.

diox

TCDD

En diversas partes del mundo se ha producido grave exposición accidental de la población a las dioxinas. Al respecto es emblemático el accidente de Seveso (Italia), ocurrido en 1976, cuando la explosión en una planta productora de pesticidas clorados provocó la emisión al ambiente de TCDD y causó severos trastornos (especialmente lesiones cutáneas y daños hepáticos) a la población expuesta, como también graves daños a la ganadería local. Por otra parte, destaca también la intoxicación sufrida por campesinos de Japón y Taiwan al utilizar un aceite comestible contaminado con dioxinas. Se ha reportado el uso de dioxinas con propósitos criminales, siendo el caso más conocido el de Viktor Yuschenko, presidente de Ucrania, cuya cara fuera desfigurada por el cloracné.

seveso yuschenko
Víctimas de Seveso (1976)
Caso Yuschenko (2004)

Los incidentes por contaminación de alimentos con dioxinas se vienen sucediendo cada vez con mayor frecuencia en el mundo, aunque algunos eventos han revestido mayor significación que otros. Entre éstos, la grave contaminación de alimentos para uso animal que desembocó en la llamada "crisis de las dioxinas" en Bélgica (1999), la cual obligó a la eliminación de 60.000 cerdos y 7 millones de pollos, provocando un significativo trastorno político. En tal ocasión el origen del problema estuvo en la contaminación de grasas usadas en raciones para el ganado por un aceite de uso industrial con altos niveles de dioxinas. De igual manera, elevados niveles de dioxinas en productos de origen animal han sido detectados en Francia, Irlanda, Alemania y Brasil, incidentes que han provocado considerables pérdidas a los productores. Por otra parte, en 2008 se detectaron dioxinas en carne de cerdos chilenos exportada a Corea, lo que motivó el cierre temporal de los mercados asiáticos a este producto; el origen de la contaminación se halló en aceites utilizados en la fabricación de raciones para animales. En 2013 nuevamente se detectaron niveles peligrosos de dioxinas en el ámbito nacional, esta vez en carne de pollo que no alcanzó a los mercados.

Hasta el momento, la prevención de la contaminación del ambiente y los alimentos con dioxinas reposa en dos premisas: control estricto de los procesos industriales, para reducir la formación de dioxinas al máximo posible, y la adecuada incineración del material contaminado; este aspecto, sin embargo, es combatido por organizaciones ambientalistas que objetan las emisiones a la atmósfera de otros contaminantes provocadas por la incineración.

Referencias

1. Bursan S. et al. 2012. Polichlorinated biphenyls, polibrominate biphenyls, polichlorinated dibenzo-p-dioxines, and polichlorinated dibenzofurans. En: Veterinary Toxicology: Basic and Clinical Principles (Gupta RC, ed.) 2a ed. Academic Press, New York.

2. Osweiler GD. 1996. Toxicology. Williams & Wilkins, Philadelphia.

3. World Health Organization. Dioxins and their effects on human health. Fact Sheet Nº 225, Mayo 2010. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs225/en/ (Obtenido el 14/02/2013)

(Actualizado el 25/09/2016)

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