FENOLES, CRESOLES Y OTROS

De la destilación del carbón mineral bituminoso (hulla) se obtienen numerosas sustancias, entre las cuales destacan compuestos fenólicos, la creosota cruda (mezcla de fenoles, cresoles, naftaleno, aceites antracénicos y otros) y el alquitrán de hulla (coal tar, coaltar), con usos en terapéutica dermatológica. El alquitrán y la creosota también pueden ser obtenidos del petróleo y la madera. Fenoles y cresoles se encuentran en diversos antisépticos, germicidas, productos para limpieza y desinfectantes hogareños, champús a base de alquitrán. La creosota ha sido utilizada como preservante de madera y ha dado origen a intoxicaciones en cerdos. De la destilación seca de la madera se obtiene la creolina (mezcla de fenol y cresol), que resulta peligrosa para las especies domésticas por sus constituyentes. También se encuentran cresoles en el asfalto para carreteras, , papel alquitranado para construcciones y materiales aislantes para techos.

En altas concentraciones, fenoles y cresoles producen necrosis coagulativa en la piel y mucosas, lesiones que se ulceran y adquieren color blanquecino. Por otra parte, en dosis menores estas sustancias se absorben por vía oral y transcutánea, pudiendo producir lesiones hemáticas (metahemoglobinemia, anemia hemolítica), necrosis centrolobulillar hepática y necrosis tubular renal; además, estimulan el centro respiratorio, por lo que los animales intoxicados presentan hiperventilación. Por cuanto la combinación con ácido glicurónico es esencial en la metabolización de estas sustancias, y siendo el gato deficitario en este mecanismo de desintoxicación, este animal resulta especialmente lábil al envenenamiento con fenoles, cresoles y similares.

Los pacientes afectados localmente muestran lesiones ulcerativas dolorosas en la piel y mucosas; eventualmente estas lesiones pueden afectar a los ojos, causando queratitis ulcerativa. Los animales intoxicados en forma sistémica presentan jadeo, olor fenólico (arómatico) al espirar, hiperactividad, aprehensión, fasciculaciones, temblores, ataxia, tialismo, vómito, mucosas de color oscuro, ictericia (si sobreviven el tiempo suficiente para que se desarrolle este signo), arritmias cardíacas, coma. Según la magnitud de la intoxicación, la muerte puede presentarse entre 15 minutos y 4 días. No obstante, en la "intoxicación por alquitrán de hulla" (coal tar poisoning) en cerdos es frecuente el hallazgo de cadáveres sin presentación de síntomas previos. En casos leves de la afección se ha descrito aborto en cerdas y presentación de hiperqueratosis en terneros.

En la necropsia suelen detectarse las lesiones en piel, boca y esófago, riñones pálidos y aumentados de volumen, hígado moteado, así como edema peritoneal y ascitis. Los exámenes de laboratorio señalan proteinuria, hemoglobinuria y/o hematuria, cilindruria a base de cilindros epiteliales, como manifestaciones de la necrosis tubular renal. Consustanciales con la necrosis centrolobulillar del hígado, también se detecta aumento de las enzimas hepáticas en circulación. Al hacer reaccionar 1 ml de orina con 0,1 ml de cloruro férrico 20%, la aparición de una coloración púrpura señala el pasaje urinario de fenoles y sus metabolitos.

ascitis
Edema peritoneal, ascitis, hígado moteado

 

Como medida de emergencia, en el hogar del paciente puede intentarse reducir la concentración de tóxicos en el estómago administrando leche o clara de huevo.No existe antídoto para esta intoxicación, para cuyo tratamiento se preconiza el lavado gástrico seguido de administración de carbón activado. El carácter volátil de los tóxicos enfatiza no recurrir al vómito inducido, ya que existe riesgo de que pueda producirse neumonitis química por esta vía. Debe realizarse la descontaminación de la piel mediante lavado abundante con jabón líquido suave y agua corriente, tomando la precaución de utilizar guantes de goma para evitar la exposición del operario; la descontaminación ocular puede realizarse con abundante agua corriente o solución salina. Otras medidas terapéuticas son inespecíficas, tendientes a dar el necesario soporte al organismo del paciente.

Referencias

1. Beasley V. 1999. Phenolics and coal tar. En:  Veterinary Toxicology ( Beasley V. ed.)
International Veterinary Information Service, Ithaca NY (www.ivis.org); A2613.0899

2. Osweiler GD. 1996. Toxicology. Williams & Wilkins, Philadelphia

3. Tiwari RM, Sinha M. 2010. Veterinary Toxicology. Oxford Book Company, Jaipur

(Actualizado el 06/11/2016)

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