PRODUCTOS HOGAREÑOS

En todos los hogares existen sustancias que, por descuido o accidente, pueden producir intoxicaciones a los animales de compañía. En esta sección de la obra se presentan las sustancias mejor caracterizadas en tal sentido, según las condiciones válidas para el entorno nacional.

Pilas alcalinas
Jabones y detergentes
Hipoclorito de sodio
Marihuana
Etilenglicol

 

1. Cáusticos

1.1.Ácidos. Ácidos fuertes se encuentran en productos para limpieza de la taza del inodoro, líquidos anti-óxido, baterías de auto, sanitizadores de piscina y otros. Los ácidos producen necrosis coagulativa en los tejidos, con dolor inmediato a la exposición (lo que suele evitar un contacto más prolongado con la sustancia). La exposición oral causa ulceración de la mucosa, vocalizaciones dolorosas, hipersalivación; si hubiese ingestión del producto, disfagia, esofagitis (pocas veces ulcerativa), vómito (con o sin sangre) y, raramente, ulceración de la mucosa gástrica. La exposición cutánea causa dermatitis con intenso dolor, siendo posible la ulceración de la zona. Las lesiones son al principio de color lechoso, haciéndose negras paulatinamente. La inhalación de vapores de tales productos produce traqueobronquitis, disnea, edema pulmonar y neumonitis; la exposición ocular, erosión o ulceración de la córnea.

Para el tratamiento se encuentra formalmente contraindicado el intentar neutralizar el ácido con un álcali suave, por la posibilidad de reacciones exotérmicas que lesionen más aún los tejidos. En las exposiciones orales se recomienda diluir el ácido con agua o leche; no debe inducirse el vómito ni hacerse lavado gástrico, por el riesgo de aumentar la injuria corrosiva. Tampoco debe administrarse carbón activado, que no es efectivo para esta intoxicación. El tratamiento del cuadro digestivo es sintomático: analgésicos, protección de las mucosas con sucralfato, antieméticos, mantener la hidratación del paciente por vía endovenosa y, si las circunstancias lo requiriesen, alimentación vía tubo de esofagostomía o gastrotomía. Para los cuadros dérmicos debe instaurarse de inmediato el lavado de la zona con agua corriente durante 15-30 minutos y, para las lesiones oftálmicas, el lavado ocular con agua corriente tibia o solución salina durante igual lapso. En caso de inhalación de vapores, deberá recordarse que la presentación de edema pulmonar puede retardarse hasta 24 horas, lapso en que el paciente deberá mantenerse en observación.

1.2. Álcalis. Diversos álcalis fuertes se encuentran en productos para destapar cañerías, detergentes lavavajillas, lejía, pilas alcalinas, limpiadores para tazas de inodoro, limpiadores para piscinas y para radiadores de autos. Los álcalis penetran rápidamente a los tejidos y causan necrosis de licuefacción, por lo que no suelen producir una reacción dolorosa inmediata (y ello puede prolongar la exposición al producto, con mayor grado lesional). La aparición de los síntomas puede retardarse varias horas. Los cuadros digestivos agudos se caracterizan por hipersalivación, chasquido de labios, protrusión de la lengua (signo frecuente en gatos), disfagia, vómito (con o sin sangre), melena, dolor abdominal, depresión. Puede haber ulceración faríngea o esofágica. En cuadros inhalatorios se presenta tos, disnea, estertores broncopulmonares húmedos. Para el tratamiento se siguen los lineamientos expuestos para el caso de intoxicación por ácidos.


2. Pilas alcalinas

Las pilas alcalinas, presentes en numerosos artículos hogareños (juguetes, controles remotos, relojes, computadoras, calculadoras) constituyen un riesgo especialmente para los perros, ya que al ser ingeridas pueden actuar tanto como cuerpo extraño como a través del gel alcalino que contienen, el cual puede producir necrosis de licuefacción en la mucosa cuando los jugos digestivos corroen el metal que lo protege, o bien cuando la pila ha sido masticada antes de ser ingerida. Para el diagnóstico suele requerirse de imagenología; la extracción de la pila, si no ha podido ser expulsada mediante vómito, precisa de intervención quirúrgica.


3. Jabones y Detergentes

Los jabones son sales sódicas o potásicas de ácidos grasos, solubles en agua, manufacturadas al tratar grasas o aceites (o sus ácidos grasos) con un álcali o base fuerte (hidróxido de sodio o potasio), dando origen a la reacción química de saponificación. La ingestión de jabón ordinariamente no causa más que vómito o diarrea, ordinariamente autolimitante. Los detergentes poseen mayor eficiencia limpiadora porque contienen mezclas de surfactantes. Se les halla en gran variedad de formas comerciales, cada una con su propio nivel de toxicidad. Tales productos ordinariamente incorporan otras sustancias como agentes coadyuvantes: ablandadores del agua (polifosfatos, silicatos, carbonatos), blanqueadores (perboratos), además de agentes auxiliares (enzimas, estabilizadores de espuma, perfumes, colorantes, etc.), algunos de los cuales pueden contribuir a la mayor toxicidad del producto.

A los detergentes suele clasificárseles en aniónicos, catiónicos y no iónicos. Los primeros se encuentran en gran variedad de productos hogareños: jabones de tocador, champús, polvos y líquidos para lavado de loza y de ropa, entre los más frecuentes. Son en general poco tóxicos, pudiendo causar irritación gastrointestinal, aunque en exposiciones digestivas severas se ha descrito anorexia, vómito, diarrea, distensión gastrointestinal. La exposición ocular puede cursar con bléfaroespasmo, conjuntivitis y queratitis erosiva. Los detergentes catiónicos (entre los que se incluyen los amonios cuaternarios) forman parte de productos tales como ablandadores de tela, sanitizantes y desinfectantes de sanitarios, productos anti-óxido. Poseen alta toxicidad, provocando lesiones inflamatorias en todo el tracto digestivo, anorexia,vómito,diarrea, hipotensión, debilidad muscular, depresión, edema pulmonar convulsiones y coma. En los ojos producen queratitis ulcerativa, y en la piel dermatitis y alopecía. Los detergentes no iónicos son menos tóxicos que los anteriores y forman parte de los jabones de tocador y pastas de afeitar.

Los detergentes en envases a presión suelen ser muy concentrados y, al ser mordidos, pueden ser aspirados o inhalados; producen espuma en el tracto respiratorio (a veces hasta en los alvéolos mismos), con riesgo de asfixia. Por otra parte, el vómito inducido por la ingestión de detergentes suele contener espuma y ésta puede alcanzar la vía respiratoria y los pulmones. El tratamiento de la intoxicación por detergente es también sintomático; se enfatiza no inducir vómito, por lo anteriormente expuesto.

 

4. HIPOCLORITO DE SODIO

El hipoclorito de sodio (“cloro hogareño”) se encuentra en numerosos productos destinados al blanqueo de telas, limpieza de diversas superficies, sanitización de piscinas e higiene de sanitarios. La exposición a estos productos puede causar trastornos respiratorios, cutáneos, gastrointestinales y oculares en todas las especies. La exposición al tóxico en los animales de compañía se produce al morder o masticar envases que contienen el producto concentrado, al beber de baldes  en donde éste se ha diluido en agua, e incluso al nadar en piscinas recientemente tratadas con productos a base de hipoclorito de sodio. Ordinariamente, éstos contienen al tóxico en solución 3-10%, cuyo pH varía entre 9 (moderadamente irritante) a > 11 (corrosivo), aunque la concentración de la sustancia en productos para sanitización de piscinas es considerablemente mayor.

El riesgo de un producto en particular depende de la concentración del hipoclorito, de su pH y de la dilución que se haya realizado. En general, concentraciones inferiores a 10% sólo son moderadamente irritantes, aunque si su pH es menor que 3.5 o mayor que 11 se puede producir injuria corrosiva ácida o alcalina. La ingestión de soluciones débiles y de moderado pH raramente causan trastornos mayores que hipersalivación, depresión, anorexia, vómito o diarrea; no así al ingerirse soluciones concentradas, que suelen provocar lesiones corrosivas gastrointestinales. La inhalación aguda causa de inmediato tos, carraspera, rinitis y arcadas; estos pacientes pueden también desarrollar traqueitis, bronquitis y edema pulmonar dentro de 12-24 horas. La exposición ocular provoca epífora, bléfaroespasmo, edema de párpados y aún queratitis ulcerativa. La exposición cutánea causa irritación moderada de la piel y decoloración del pelaje. El tratamiento es de tipo sintomático, siguiendo los lineamientos generals antes expuestos.

(Actualizado el 11/11/2016)

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