INSECTICIDAS

Organoclorados

 

La actual proliferación de insecticidas se inició hacia 1942, cuando aparecieron en el mercado los primeros productos de síntesis con capacidad letal para los insectos. Hasta entonces, el arsenal para el combate químico contra éstos sólo contaba con algunos compuestos arsenicales y azufrados, extractos de ciertas plantas y productos puros obtenidos de éstas (como la nicotina y la rotenona), completando el listado unas pocas sustancias más.

La búsqueda de nuevos y más eficaces insecticidas, que permitan controlar a los insectos que han ido desarrollado resistencia a los productos previamente utilizados; que contaminen en la menor forma posible al medio ambiente; que permanezcan en éste el menor tiempo posible; que no se introduzcan en las cadenas tróficas; que no dañen la salud humana y que, en fin, no dejen residuos detectables en alimentos de origen vegetal ni animal destinados al consumo humano, explica la incesante investigación sobre el tema y la permanente aparición de nuevos tipos de insecticidas en el mercado.

El uso de ciertos insecticidas se encuentra restringido a la agricultura, mientras que otros poseen un amplio espectro de uso (agricultura, ganadería, hogar, animales de compañía, seres humanos). Todos ellos -en mayor o menor medida- representan un riesgo toxicológico. Nos referiremos especialmente a los insecticidas organoclorados, organofosforados,carbamatos y piretroides. Vale la pena recordar que, en busca de la eficacia, insecticidas de varios tipos pueden formar parte de la fórmula de un mismo producto comercial.

(Actualizado el 01/10/2016)

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