IONÓFOROS

Las sustancias conocidas como "ionóforos" son obtenidas de hongos del género Streptomyces. Originalmente utilizadas para el control de coccidiosis, promotoras de eficiencia alimenticia y de crecimiento en varias especies de interés económico, también se les utiliza en la actualidad para prevenir la presentación de enfisema/edema pulmonar bovino, reducir la incidencia de meteorismo en rumiantes, prevenir la presentación de acidosis ruminal y reducir la incidencia de cetosis subclínica en bovinos lecheros. De los ionóforos existentes (monensina, lasalócida, salinomicina, narasina, maduramicina, laidlomicina y semduramicina), en Chile sólo está permitido el uso de los dos primeros. Por su larga y extendida utilización mundial se tienen de monensina más y mejores antecedentes que de los restantes ionóforos.

A pesar del elevado número de animales que es tratado mundialmente con estos productos, las referencias a cuadros tóxicos producidos por ellos en condiciones de terreno son particularmente escasas. Los cuadros tóxicos producidos por monensin se deben -en la gran mayoría de los casos- a errores en su dosificación, a una deficiente mezcla del producto en el alimento, al ser usado conjuntamente con sustancias que potencian sus efectos (tiamulina, cloramfenicol, antibióticos macrólidos), o bien al usarse en especies para las cuales no están indicados; a este respecto cabe destacar la extrema labilidad de los equinos a la intoxicación con ionóforos. Un caso a considerar es la intoxicación sufrida por bovinos por la maduramicina contenida en el guano de aves usado como suplemento a su ración.

Si bien el mecanismo de toxicidad de los ionóforos no se encuentra aún totalmente esclarecido, se admite que estas sustancias producen degeneración y necrosis de las células musculares estriadas y miocárdicas, con signos secundarios atribuibles a insuficiencia cardíaca y a daños en diversos órganos. En bovinos, los signos de intoxicación aparecen ordinariamente dentro de 24 horas de la exposición, caracterizándose por anorexia, letargia, diarrea, descenso en la producción de leche, ataxia, decúbito permanente y coma, pudiendo morir dentro de 3-14 días de iniciado el cuadro. En el caballo se describe anorexia, debilidad, sudoración, temblor, pulso yugular, disnea, paresia que evoluciona a parálisis de las extremidades, parálisis lingual; no se describe diarrea en esta especie.

No se han encontrado antídotos para la intoxicación por ionóforos, cuyo tratamiento hasta el momento es de tipo sintomático.

Referencias

1. Besaraba RJ et al. 1999. Toxicosis in cattle from concurrent feeding of monensin and dried distiller's grain contaminated with macrolide antibiotics. J Vet Diagn Invest 11: 79

2. Gonzalez M et al. 2005. Monensin toxicosis in a dairy herd. Can Vet J 46: 910

3. Jerez A et al. 2014. Pesquisa de lasalócida y monensina en leche cruda de vacas lecheras suplementadas con estos ionóforos. Arch.Med.Vet. 46: 445

4. Novilla MN. 2012. Ionophores. En: Veterinary Toxicology: Basic and Clinical Principles. 2a ed. (Gupta RC, ed.) Academic Press, New York.

(Actualizado el 11/10/2016)

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