GALEGA

La galega (Galega_officinalis) es una maleza ampliamente extendida en el territorio nacional, la cual vegeta preferentemente en suelos húmedos y –según la región- florece entre Noviembre y Marzo (Fig.1). La planta fue importada de Francia durante el siglo XIX aparentemente confundida con el pipirigallo (Onobrychis_spp), vegetal de importancia forrajera secundaria en aquel país y que suele confundirse con la galega; empero, ésta nunca ha tenido utilidad forrajera en Europa, en donde su carácter tóxico es bien conocido.

   
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Fig.1 Galega

La galega es poco palatable para el ganado, particularmente al madurar; por ello, las intoxicaciones que provoca ocurren generalmente durante períodos de sequía, o bien cuando contamina severamente al heno de plantas forrajeras. Aunque el ensilaje no reduce su toxicidad, no son frecuentes las intoxicaciones debidas a la presencia de esta maleza en forrajes ensilados. Se atribuye la toxicidad de la planta a su contenido en galeguina, hidroxigaleguina y d-peganina, compuestos guanidínicos que –siempre presentes en la raíz- se detectan en toda la parte aérea del vegetal cuando se aproxima su madurez; de allí que la planta, prácticamente atóxica cuando joven, sólo adquiera carácter venenoso al florecer.

Los equinos manifiestan evidente repugnancia al consumo de galega, la cual sólo provoca cuadros tóxicos en rumiantes. Los bovinos son más resistentes al envenenamiento por galega que los ovinos; la dosis letal para éstos se ha estimado en 3 gramos de planta seca/kg de peso corporal. Evidencias experimentales sugieren que el consumo prolongado de dosis subletales de galega puede proteger a los ovinos contra dosis que causarían la muerte a animales no acostumbrados al consumo de esta planta.

La forma aguda de la intoxicación es propia de los ovinos, en los que la sintomatología -con muy pocas excepciones-se presenta tras un período de incubación de 18-24 hora. La aparición del cuadro es súbita, apreciándose inquietud, agitación e intensa disnea; el enfermo extiende el cuello y eleva la cabeza, observándose tiraje costal, dilatación de ollares, abundante descarga nasal espumosa de color blanquecino, copioso tialismo, taquicardia, pulso débil e intensa cianosis. Los signos de asfixia se agravan y el enfermo respira con la boca abierta; finalmente cae y muere tras sufrir convulsiones. En cuadros sobreagudos el desenlace mortal puede ocurrir a los 5 minutos de iniciarse el cuadro; en formas de evolución menos dramática, la muerte sobreviene en 3-4 horas.

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Fig.2 Transudado en torax

En el tórax de los cadáveres se detecta abundante cantidad (1-3 litros) de un líquido claro, ambarino o citrino, que hace abundante espuma al agitarlo y que coagula con facilidad formando una masa gelatinosa (Fig.2); cantidades variables de este líquido pueden encontrarse en la cavidad abdominal y, ocasionalmente, en la cavidad pericárdica. Los pulmones se aprecian congestivos y con hemorragias multifocales, recubiertos por masas coaguladas de transudado. Al cortar el pulmón escurre abundante líquido espumoso de color blanquecino el cual, como expresión de un edema pulmonar agudo, se presenta tanto en el parénquima del órgano como en el árbol tráqueobronquial.La necropsia también revela hemorragias subcutáneas, especialmente en zonas de salientes óseas, y lesiones hemorrágicas de variable severidad en el corazón. Por otra parte, con frecuencia se describe congestión de meninges, hígado y riñón, describiéndose ocasionalmente focos de degeneración miocárdica y hepática.

La intoxicación por galega en ovinos es poco frecuente en nuestro país, probablemente porque la planta no suele contaminar los terrenos en que se desarrolla la explotación ovina. Durante períodos de sequía la intoxicación se observa con frecuencia en bovinos, los que hacen una forma crónica de la afección que dura semanas a meses. En ésta se constata declinación sostenida del estado general y paulatino incremento de la frecuencia cardíaca, que puede alcanzar hasta 120 latidos por minuto. Además, se detecta un progresivo desarrollo de edema en la base del cuello y del diámetro de las venas yugulares, que sobresalen como gruesos cordones pulsátiles (pulso yugular positivo); estos signos, propios de una insuficiencia cardíaca derecha, motivan el nombre de “enfermedad de la vena” con que se conoce a la afección en nuestro ámbito rural. El cuadro se descompensa en forma brusca, muriendo el animal con manifestaciones clínicas similares a las del ovino. La intoxicación no tiene tratamiento alguno.

Referencias
1.Bézard M et al. 2002.Un troupeau ovin intoxiqué par le galéga officinal. Le Point Vét. 227: 66

2. Jean-Blain C.1998. Aliments et eau : Galéga. Le Point Vét. 29: 39

3.Parton K, Bruere AN. 2002. Plant poisoning in New Zealand. NZ Vet. J. 50:22

4. Roch N et al. 2007 .Intoxication par le Galéga officinal ( Galega officinalis L.) chez la vache. Revue Méd. Vét. 158: 3

 

(Actualizado el 28/11/2016)

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